Colombia es un país donde las elecciones presidenciales
no están llenas de ideas para fortalecer la economía, la salud, la educación y el
sistema pensional, para darle a los colombianos mayor calidad de vida y progreso;
donde la vivienda es un lujo y el que la tiene vive en un estado precario de
espacio por políticas que enriquecen a unos pocos.
En este país, donde la forma de ganar la presidencia se da pagando
unas encuestas amañadas y manipuladas por los medios de comunicación.
Los últimos días de esta campaña presidencial han estado llenos
de escándalos que en un país medianamente civilizado habría sacado del ruedo a
los candidatos presidenciales involucrados por simple dignidad y respeto a los
electores, pero -por el contrario- los fortaleció. Esto debido a que el pueblo colombiano no
tiene un pensamiento crítico frente a las propuestas; somos un pueblo que sigue
ideas viscerales con falta de criterio, impulsado por los discursos de los
gamonales de este país.
Como muestra el venir de estas elecciones, nos enfrentaremos
a tener un mandatario sin visión del futuro para un país que se enfrenta a
cambios globales en el que los países rechazan a los violentos y genocidas o
con ideas lentas en Estados burocráticos.
Claro que se debe aclarar que Colombia tiene un sistema de
gobierno en el que las buenas ideas poco importan, sino los beneficios a los que pueden llegar
las familias que -por siglos- han gobernado este país dándole beneficios a los
mismos y generando nuevos impuesto que zanjan la distancia entra los más
necesitados y los más beneficiados.
En el correr de la historia de Colombia siempre ha existido
una lucha ideológica llevada al extremo por algunos que piensan que la única forma
de llevar sus ideas a cabo es a través de las armas, y de la imposición mezquina
de sus ideas a un pueblo cansado de tanta violencia.
Por otro lado están aquellos que usan esas mismas armas de
manera selectiva para callar las voces de los que proponen un verdadero cambio hacia
la igualdad.
Seria valiente que este pueblo colombiano que ha vivido
generaciones de una guerra genocida se detuviera un momento y analizara con
absoluto cerebro y corazón que le conviene a nuestro país, para evitar más muertes innecesarias dándole una
lección a todo los violentos que están al margen de la ley y a los corruptos que hacen las leyes.
No olvidemos que cada pueblo merece sus gobernantes.
MUY INTERESANTE, Y BUENA REFLEXION. COLOMBIA SE MERECE Y NOS MERECEMOS LO MEJOR. ABAJO LA POLIQUETERIA, LOS CONFLICTOS ENTRE LOS CANDIDATOS. VOTEMOS POR COLOMBIA, POR NOSOTROS
ResponderBorrar