jueves, 22 de mayo de 2014

A TRES DÍAS DE LA PRIMERA VUELTA



Este artículo lo escribo motivado  con la esperanza que todo aquel que lo lea  ejerza su derecho al voto.

La última semana de campaña ha mostrado que los candidatos a la presidencia esperan que alguna de las motivaciones que se dan nos anime a salir a votar masivamente.

Unos piensan que con escándalos y marrullas, será más fácil llegar a la segunda vuelta y otros albergan  la esperanza que la honestidad  y el trabajo sea una motivación suficiente.

Otros sólo están  esperando el momento en el que se definen las alianzas para gobernar  a la sombra durante el próximo período presidencial.

El colombiano tiene una forma extraña de ver la política: asume una postura crítica hacia los gobernantes de turno con repetidas quejas y reclamos sobre temas vitales para el diario vivir  como el trabajo, los servicios médicos, la educación y, en general, la calidad de vida.

Este colombiano de a pie nunca ha sentado un precedente de democracia asistiendo a las urnas, piensa que con el hecho de no votar se ha manifestado su malestar  pero, por el contrario, le ha dado más poder a las maquinarias políticas que lo sumen en su inconformismo.

En Colombia, en las últimas dos décadas, apareció de manera sorprendente una forma de atraer electores con el término del voto útil, que no es más que la triquiñuela politiquera para llevar a los inconformes a votar, no por el candidato de su predilección, sino para votar por unas encuestas amañadas y manipuladas por las campañas.  Esta forma de voto no atrae a los que no votan sino mueve de una manera vertiginosa como “Tsunami” a los mismos electores de siempre, que corren de un lado para otro, olvidándose de sus preferencias políticas, sólo por no ver ganar al contrincante de turno.  A este “Tsunami” los políticos le llaman engrasar la maquinaria.

Una forma inesperada de generar cambio no es el voto en blanco sin argumento, sino el voto pensante que no deja de lado al voto en blanco, solo permite el análisis profundo de las políticas de cada campaña para el siguiente período.

Al pueblo Colombiano suele engañársele con mentiras sobre las políticas de estado, que son, el trabajo, la salud, la vivienda, la educación y la búsqueda de la paz. Estas políticas son sagradas no son modificables son obligatorias para cada gobierno de turno.

La diferencia está en la forma de cumplir con estas premisas, pero este pueblo inocente queda convencido que si el candidato por el cual votó, gana tiene asegurado el porvenir.  Pero bien equivocados están.  Esta falta de análisis en los programas de campaña nos lleva a tener gobernantes demasiado comprometidos que no pueden cumplir con nada, sólo con los favores de la venta de sus propias conciencias.


Por esto debemos tener una agudeza a la hora de depositar nuestro voto y esperaré que gane la honestidad, el trabajo en equipo y el liderazgo, que lleve este hermoso país a la paz que tanto deseamos y a un futuro próspero de igualdad.

3 comentarios:

  1. Amigo, Interesante su artículo y forma de pensar. Pero la verdad ninguno me llama la atención, pueda que si, ahora que lo pienso... pero a la hora de estar en esa silla presidencial, llegan a ofrecer mermeladas empalagosas e irresistibles. Que tristeza!!!!!!! y si voy a ir a votar... y que que el Espiritu Santo nos ilumine

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  2. Estimado Ignacio, me parece muy interesante tu artículo, mi comentario estaría dirigido a la obligatoriedad o no del voto, y tu evaluación sobre la libertad de la persona a ejercer el derecho en Colombia desde la puesta en vigencia de la constitución.

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  3. Si, hay opciones y es tiempo de arriesgar; algo cambiará con el ejercicio saludable del voto.

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