domingo, 22 de marzo de 2015

La adopción de niños y niñas en Colombia




En los últimos meses hemos tenido una discusión profunda sobre la adopción, lo que ha suscitado diferentes formas de ver el asunto.  Un sector de la población plantea que la forma en que el Estado da en adopción, con normas y condiciones específicas, discrimina a este sector de la población con deseos de adoptar y educar un niño/a para que sean personas útiles en la sociedad, sin dejar de lado el afecto y amor que se les debe dar.

En concreto la adopción de niños y niñas en Colombia no permite que los solteros y las parejas  homosexuales los adopten.  Siempre se ha buscado que los posibles adoptantes sean parejas heterosexuales  con base en el principio de familia que esta determinado por parejas de diferente sexo.

 El tema de fondo es si las parejas homosexuales son  o no idóneas para adoptar y educar con amor a los niños /as huérfanos/as  y abandonados/as  que en este país es el pan de cada día.

Los homosexuales han utilizado una serie de argumentos con base en estadísticas y estudios sobre violencia intrafamiliar para demostrar que no sólo son idóneas las parejas heterosexuales  y que ellos también tienen unos derechos que han sido olvidados como el derecho al matrimonio  y la unión de hecho,  y en esta reclamación de derechos por parte de ellos se ha puesto en medio a los niños/as  que poco tiene que ver en el asunto.

Pienso que el Estado colombiano se ha olvidado de estos pequeños que también tiene derechos y que la tendencia a vulnerar estos derechos es mayor que el de los homosexuales, ya que por los derechos de estos pequeños nadie se preocupa no se hacen manifestaciones ni marchas en pro de la defensa de éstos.

 De otra parte los legisladores colombianos sólo se preocupan por el bien personal y legislan a su favor con leyes y acuerdos  que los beneficie.

El Estado colombiano tiene la obligación de velar por todos los niños y niñas  sin distinción, dándoles educación salud y bienestar.  Por consiguiente,  debería el Estado poner manos en el  asunto, no para otorgar niños en adopción a cuanta pareja que aparezca sea homosexual o heterosexual,  sino en tener una infraestructura seria con el fin de poder dar bienestar a estos pequeños,  educándolos y  velando por sus necesidades.

Dejemos de pensar que la solución para proteger a estos pequeños es incluir en la adopción a las parejas homosexuales  y los solteros.

La realidad y la solución debe ser la seriedad con que el Estado tiene que afrontar un problema social, establecer instituciones que eduquen y protejan a los pequeños hasta su edad adulta y permita su incorporación a la sociedad sin sesgo ideológico.

Los homosexuales han hecho de los pequeños un arma para obtener reconocimiento  en sus  peleas legales como el reconocimiento del matrimonio y la  unión de hecho. Este sector de la población debería preocuparse por sus reclamos sin colocar en medio a la población más vulnerable como son los niños y niñas.  Deberían demostrarlo apoyando a las instituciones que se dedican a cuidar estos pequeños, luchando también por sus derechos  como la salud, la educación y la tranquilidad de una vida digna, lejos de sus pretensiones ególatras.  Que aprendan que hay que dar sin esperar nada a cambio y el tiempo les dará la razón si la tienen.

Educar un hijo no es sólo un  capricho,  ni la reivindicación de un derecho, es la entrega día a día, es amar, es respetar,  es abandonar nuestros propios egos con el fin de dar amor y bienestar,  es ir hasta el final. No sólo derechos y peleas legales.

El olvido estatal de los sectores más vulnerables tanto ideológicos como económicos ha hecho que el abandono de pequeños vaya en aumento.  La falta de oportunidades de trabajo, el hambre y la desigualdad social lleva a una madre a abandonar sus hijos.

Se debe mejorar la calidad de vida de todos con el fin de disminuir estas cifras alarmantes, dejando de disfrazar esta desigualdad con estadísticas amañadas y manipuladas. El  que está en necesidad toma decisiones osadas y dementes como el maltrato y la explotación infantil.

El ICBF institución arcaica no hace nada para evitar la explotación infantil que vivimos a diario, un vivo reflejo es la mendicidad  de pequeños en los semáforos de las urbes de este País, a lo que todos hacemos oídos sordos, esto solo es la punta de iceberg  porque en el fondo la problemática real es la explotación sexual y el uso de pequeños con fines de narcotráfico. ¿En dónde está el ICBF protegiendo estos pequeños cuando han terminado en manos de los delincuentes?

El dar pequeños en adopción no es solo la salida al problema social, se deben crear mecanismos más estrictos con el fin de evitar maltrato de toda índole a estos pequeños, se tiene que hacer un seguimiento más profundo de las parejas que solicitan niños en adopción. El sistema colombiano es tan precario que parejas  del extranjero ven en  nuestro país una forma fácil de adoptar un pequeño, debido que en sus países de origen es casi imposible la adopción.  Para estos países la prioridad no es dar en adopción sino educar para el futuro.

En Colombia se debe presentar un cambio en el orden social en el que vivimos, sin irnos a los extremos de la izquierda o de la derecha que en vez de dar soluciones, profundizan los problemas, debemos de tener un país más igualitario, generando oportunidad para reducir la brecha social entre pobres y ricos, que más que una brecha es un abismo, este cambio social dará sus frutos en la reducción de niños/as huérfanos/as y abandonados/as, teniendo un número muy pequeño que sería manejable, para una institución que debe de modernizarse como lo es el ICBF, dejando de pensar en la herramienta de la adopción como fin principal y pasando a la formación y educación de estos pequeños.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario